Energía minihidroeléctrica
En el País Vasco, las pequeñas instalaciones hidroeléctricas tiene una gran tradición asociada, principalmente, a los asentamientos industriales y han constituido la base de la electrificación de las zonas rurales. Sin embargo, a partir de la década de los 60 se hizo evidente una paralización en la construcción de minicentrales hidroeléctricas, debido a que el bajo precio del petróleo favoreció la construcción de centrales térmicas de generación eléctrica. Se cerraron numerosas instalaciones cuyos costes de explotación resultaban excesivos.
Consciente de la situación, el EVE puso en marcha un programa dirigido a la rehabilitación de pequeños saltos hidráulicos utilizados en épocas anteriores como molinos harineros, ferrerías, etc. y su transformación en modernas instalaciones automatizadas. El programa fomenta la recuperación de estas instalaciones mediante la participación accionarial del EVE en sociedades municipales, la concesión de subvenciones, el asesoramiento técnico o la información sobre potenciales de aprovechamiento. Como resultado del mismo, a finales de 2008 había en el País Vasco alrededor de cien pequeñas instalaciones hidroeléctricas de potencia inferior a los 10 MW, que totalizaban una potencia instalada de 59 MW.
La energía hidroeléctrica (dos centrales de potencia superior a los 10 MW y el conjunto de minicentrales) aporta alrededor de un 7% de la energía renovable que se consume en Euskadi.