Energía geotérmica

En su sentido más amplio y literal, la energía geotérmica es el calor interno de la Tierra. Es un hecho conocido que en el subsuelo, bajo la tierra que pisamos, la temperatura aumenta con la profundidad, es decir, existe un gradiente térmico. Se distinguen tres tipos de energía geotérmica: de alta, media y baja temperatura.
La energía geotérmica de alta y media temperatura es la energía de zonas activas de la corteza terrestre con roca a varios cientos de grados centígrados. Los acuíferos calentados en estas rocas se aprovechan para producir energía eléctrica, y a veces para suministrar agua caliente doméstica, o para usos balnearios o invernaderos como aguas termales.
En las instalaciones geotérmicas de baja temperatura o de baja entalpía, se aprovecha la pequeña diferencia de temperatura existente entre el aire y la tierra a pocos a pocos metros de profundidad. A pocos metros de profundidad la tierra se mantiene a una temperatura estable, lo que hace que la sensación sea de calor en invierno y de fresco en verano. A diferencia de la energía geotérmica de alta temperatura, el potencial de aprovechamiento de la geotérmica de baja entalpía se encuentra todos los lugares, por lo que es susceptible de ser usada casi en cualquier terreno.
En Euskadi el aprovechamiento de la energía geotérmica de baja entalpía se está llevando a cabo mediante instalaciones de geointercambio. Esta energía de baja temperatura no se puede usar directamente para la climatización, sino que es necesaria la instalación de un equipo auxiliar, la bomba de calor; una bomba de calor que en invierno toma calor del subsuelo para distribuirlo por la vivienda, mientras que en verano, con solo cambiar el sentido de circulación, capta calor en la vivienda para depositarlo en el subsuelo. La instalación de geointercambio la completan dos sistemas para captar/irradiar calor, uno en la vivienda (generalmente suelo radiante o pared radiante) y otro, en el terreno.
La Estrategia Energética de Euskadi al año 2010 (3E-2010) no preveía un gran impacto de esta fuente de energía en el balance energético de Euskadi, pero dado el crecimiento del sector de la energía geotérmica de baja temperatura en los últimos años, se prevé que su aporte sea significativo en el horizonte 2015-2020. A finales de 2008 había en el País Vasco 115 instalaciones de geointercambio (88 se montaron ese mismo año), con una capacidad global de 1742 kWg. Casi la totalidad, de baja potencia, entre 10 y 50 kWg.