Sistemas de Calefacción
Se resume a continuación, por orden de prioridad, los tipos más rentables para el inquilino o comprador de vivienda:
De caldera (y combustible gas natural, propano o gasóleo) y radiadores de agua
Los sistemas más interesantes son los formados por caldera y radiadores de agua aunque, dentro de este grupo, existen diferencias en rendimientos y en precios según el tipo y tamaño de la caldera que se emplee. Así se distinguen las instalaciones colectivas (una caldera abastece a varias viviendas) y las individuales (cada vivienda tiene su caldera).
Las instalaciones colectivas presentan importantes ventajas respecto a las individuales:
- El rendimiento de las calderas grandes es mayor que el de las pequeñas calderas murales y por tanto, el consumo de energía es inferior.
- Se puede acceder a tarifas más económicas para los combustibles (del orden del 30% más baratas para comunidades de vecinos de 10 o más viviendas).
- El Coste de la instalación colectiva es inferior a la suma de los costes de las instalaciones individuales.
- Los sistemas de regulación y control (contadores) permiten tener unas prestaciones adaptadas a cada vivienda, de tal modo que cada vecino pague sólo lo que consume.
Las instalaciones individuales (con potencias entre 20 y 35 kW) presentan dos tipos de calderas:
- Estandar, con rendimientos en el entorno del 90% y
- De condensación, con rendimientos que superan el 105%. Éstas, a pesar de ser más caras que las estandar (hasta el doble de precio) pueden producir ahorros energéticos superiores al 25%, lo que hace que se pueda recuperar el sobrecoste en un periodo de 5 a 8 años, cuando la vida útil de las calderas es superior a 15 años.
De caldera (y combustible gas natural, propano o gasóleo) con suelo radiante.
Al igual que en el grupo anterior, existen instalaciones colectivas e instalaciones individuales con las mismas ventajas e inconvenientes citados anteriormente.
Los radiadores de agua caliente se sustituyen por un tubo de material plástico, embutido en el forjado del suelo. De esta forma, el suelo se convierte en emisor de calor. La temperatura a la que hay que calentar al agua es muy inferior (generalmente 35 y 40ºC) ala de los sistemas de radiadores.
Su principal ventaja es la de poder combinar este sistema con las placas solares térmicas convencionales, que proporcionan agua en este rango de temperaturas.
El principal inconveniente es su alta inercia térmica, es decir, el tiempo que cuesta alcanzar las temperaturas ambientales deseadas es bastante largo.
Calefacción eléctrica por acumulación
Este grupo se basa en el calentamiento, por resistencias eléctricas, de material refractario dentro de un acumulador. Éste se produce durante la noche; por eso es importante contratar la tarifa nocturna, mediante la cual se obtienen descuentos del 55% en el precio de kWh consumido en esa franja horaria. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que con ese modelo de contratación el kWh consumido durante el día es un 3% más caro, con respecto a la tarifa convencional.
Este tipo de calección tiene el inconvenient de que la recarga se ajusta la noche anterior, pero no se puede adaptar a las condiciones del dí, por lo que unas veces puede sobrar calor o en otras la recarga puede quedarse corta.
No obstante, en el caso de optar por un sistema eléctrico de calefacción, desde el punto de vista energético, este sistema es más recomendable que los sistemas directos (radiadores eléctricos, convectores, etc.).